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Cuando pensamos en reparar una fachada, impermeabilizar una zona exterior o realizar tareas de mantenimiento en un edificio, es habitual imaginar grandes estructuras de andamios ocupando buena parte de la calle. Sin embargo, existen situaciones en las que determinados trabajos pueden realizarse mediante técnicas de acceso y posicionamiento con cuerdas.
Los trabajos verticales en edificios permiten acceder a zonas situadas en altura o de difícil acceso utilizando sistemas específicos y profesionales cualificados. Pero ¿cómo se realizan exactamente y qué tipo de trabajos pueden llevarse a cabo mediante estas técnicas?
¿Qué son los trabajos verticales?
Los trabajos verticales engloban diferentes técnicas que permiten acceder y posicionarse en zonas elevadas mediante cuerdas, dispositivos y equipos específicos.
Los profesionales pueden desplazarse hasta el punto donde necesitan intervenir sin depender necesariamente de un andamio convencional para determinados trabajos.
Esto puede resultar especialmente interesante en fachadas, patios interiores, cubiertas y otras zonas de difícil acceso.
No significa que las técnicas verticales sean siempre la mejor alternativa. Antes de comenzar, es necesario estudiar las características del edificio, el trabajo que debe realizarse y las condiciones existentes para determinar el método adecuado.

Todo comienza con una valoración previa
Antes de que los técnicos se descuelguen por una fachada hay un trabajo previo fundamental.
Es necesario conocer qué problema existe, dónde se encuentra y qué intervención necesita. Una grieta, una filtración de agua o un elemento deteriorado pueden requerir soluciones completamente diferentes.
También deben estudiarse las posibilidades de acceso y los puntos necesarios para desarrollar el trabajo.
Esta valoración permite planificar correctamente la intervención y determinar los medios técnicos y medidas de seguridad necesarios.
La seguridad es una parte fundamental
Trabajar en altura implica riesgos específicos, por lo que la seguridad debe estar presente durante todo el proceso.
Los profesionales utilizan equipos adecuados para el acceso y posicionamiento mediante cuerdas, además de los elementos de protección correspondientes según la intervención.
Los sistemas deben permitir que el trabajador pueda mantenerse correctamente posicionado mientras realiza las tareas necesarias.
Además, estos trabajos deben ser realizados por profesionales con formación específica en trabajos verticales y prevención de riesgos, siguiendo los procedimientos y normativa aplicables.
No es un tipo de intervención que deba improvisarse.
Preparación de la zona de trabajo
Antes de comenzar también puede ser necesario proteger las zonas situadas debajo del lugar donde se va a intervenir.
Dependiendo del trabajo, pueden establecerse áreas delimitadas para evitar que personas ajenas a la intervención circulen por determinados puntos.
Esto adquiere especial importancia cuando se trabaja sobre fachadas situadas encima de aceras, entradas a edificios o zonas de paso.
También se organiza el material necesario para que las herramientas puedan utilizarse de forma segura durante la intervención.
¿Cómo acceden los profesionales a la fachada?
Una vez preparados los sistemas correspondientes, los técnicos pueden acceder a la zona de trabajo utilizando las cuerdas y dispositivos establecidos.
Estos sistemas permiten desplazarse y posicionarse en diferentes puntos de la fachada.
Una de las grandes ventajas es precisamente la posibilidad de llegar a zonas concretas y de difícil acceso sin tener que cubrir necesariamente toda la fachada con una estructura auxiliar.
Esto puede resultar muy útil cuando la reparación está localizada en un punto específico.
¿Qué reparaciones pueden realizarse?
Las técnicas verticales pueden utilizarse para numerosos trabajos de mantenimiento y rehabilitación.
Por ejemplo, pueden emplearse para realizar reparaciones de fachadas, sellado de grietas, pintura, impermeabilización o determinadas actuaciones en canalones y cubiertas.
También pueden utilizarse para retirar o reparar elementos que presentan riesgo de desprendimiento, siempre que las características de la intervención permitan utilizar este sistema.
Cada trabajo requiere materiales, procedimientos y conocimientos diferentes. Saber desplazarse mediante cuerdas no sustituye la experiencia necesaria para realizar correctamente la reparación.
Reparación de grietas y desperfectos
Las grietas y fisuras son uno de los problemas que pueden aparecer en las fachadas.
Antes de cubrirlas, resulta importante valorar sus características y determinar cuál puede ser su origen.
Simplemente aplicar un producto encima sin estudiar el problema podría hacer que vuelva a aparecer.
Mediante los trabajos verticales en fachadas, los profesionales pueden acceder directamente a la zona afectada, preparar correctamente la superficie y aplicar la solución que corresponda.
Impermeabilización y filtraciones
Las filtraciones de agua son otro motivo habitual para intervenir en el exterior de un edificio.
El agua puede acceder a través de fisuras, juntas deterioradas u otros puntos vulnerables.
Localizar correctamente el origen es fundamental antes de realizar una impermeabilización.
Una vez identificado, pueden aplicarse diferentes soluciones dependiendo del material de la fachada y del tipo de problema existente.
Realizar un diagnóstico correcto evita actuar únicamente sobre la manifestación visible de la humedad.
¿Siempre sustituyen a los andamios?
No. Los trabajos verticales son una solución muy útil, pero no sustituyen automáticamente a los andamios en cualquier intervención.
En proyectos de gran tamaño, determinados trabajos prolongados o situaciones con características específicas puede resultar más adecuado utilizar andamios, plataformas elevadoras u otros sistemas.
La decisión debe tomarse después de valorar técnicamente cada proyecto.
El objetivo no es utilizar un método concreto a toda costa, sino seleccionar la alternativa que permita desarrollar el trabajo correctamente y con las condiciones de seguridad necesarias.
Ventajas de los trabajos verticales
Una de sus principales ventajas es la capacidad para acceder a puntos complicados de un edificio.
Además, en determinados proyectos pueden reducir la necesidad de instalar grandes estructuras auxiliares y facilitar intervenciones más localizadas.
También pueden disminuir las molestias que determinadas instalaciones generan en accesos, patios o zonas próximas al edificio.
Por ello, son una alternativa especialmente interesante para el mantenimiento y reparación puntual de fachadas.

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Cada fachada y cada problema requieren un análisis específico. Por eso, antes de comenzar es importante identificar correctamente qué ocurre y determinar cómo debe realizarse el trabajo.
En OMASER contamos con profesionales especializados para llevar a cabo diferentes actuaciones en altura y zonas de difícil acceso.
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